16 de agosto de 2011

Sigamos Construyendo

Decenas de campanas, decenas de voces se escuchan. A favor, en contra, los que no saben, los que no quieren saber, los que no opinan. Que hizo las cosas bien, que por ahí muchas cosas deben mejorar. Que está dejando temas importantes de lado. 

Como todo camino, hay que andarlo. Nunca hay que dejar de ver el sendero recorrido y la huella marcada. Hay que tener el valor de aceptar esa estela que fue quedando tras la construcción. Tantos proyectos con el fin de incluir a la sociedad. Una sociedad de alrededor de 40 millones de personas que piensan diferente, que tienen distintas posibilidades. 

Si algo aprendí de pequeño, fue a no conformarme. Nunca conformarme. Siempre pedir más. Pero también aprendí a aceptar y ver las cosas buenas, y ser optimista. 

Es de mediocre cerrar los ojos al pasado no tan lejano. Tan solo a fines de la década del '90, la frase "que se vayan todos" y el "voto castigo" en el 2003, nos marcaba una triste realidad. Y hoy, una juventud que no deja de involucrarse en cuestiones sociales y de interiorizarse en la política. Una frase popular, de hace unos años, el "no te metas", el "no hables de política". ¿Por qué? ¿Seguimos teniendo miedo? 

No solo en algunos políticos, sino también en la sociedad civil abundan las opiniones e intereses egoístas. El árbol no les deja ver el bosque. Piensan en sí mismos y no en la sociedad que habitan y los rodea. Quizás a veces la desesperación por haber vivido cierta situación límite no nos deja pensar en frío. El problema es cuando ese pensamiento se mantiene día a día y no nos permite construir. En vez de construir y de apoyar, se destruye y se critica

Pienso que hay que seguir construyendo. Nada se arregla de un día para otro, ni tampoco se puede tener un país maravilloso en 8 años, pero que han habido grandes cambios, no hay duda. Apoyo la idea de políticas a largo plazo y, lamentablemente, un cambio de gobierno, como estamos acostumbrados en Argentina, destruiría todo para volver a hacer, y eso no sirve. Hay que arreglar el problema de raíz, teniendo una nueva cultura política y social. Y, como ya he dicho, esto se logra con el tiempo. Con la inclusión, con jóvenes que se interesen de verdad por la política. Que se hable y no se calle. Que nunca nos conformemos con lo que hay y busquemos más, pero siempre aceptando las cosas buenas y sabiéndolas ver.