11 de agosto de 2011

Engañados



¿Estas dispuesto a presenciar el último entierro?
Aquellas palabras hoy se vuelven tan reales,
todo es comprobable y no hay excusas,
todas las verdades ocultas, se vuelven al aire.
No existe forma precisa de explicarlo,
las palabras se fugaron de mi mente, hoy...
todo parece humo y tu vendes una ilusión,
esta vez a alguien más, no a mí, la perdí. 
Engañados, ambos dos, no eres pecadora,
solo tu alma ensuciada hoy empezará a morir.
Oye! La esperanza, víctima en este funeral,
se va hundiendo en la tierra, hasta golpear el fondo.
 Una grieta, que fui contemplando a medida,
cada día se alargaba más y se veía hacia allí.