Cae un pétalo, miles de flores de los balcones,
el viento remolinea el estandarte de una ilusión.
Una sola cae, sobre tu rostro, golpeando suave,
tan ligera de piel, tan seca, sin futuro, solo rozarla.
El perfume y un triste recuerdo, que hoy viene,
escaleras al cielo, tan altas, rozando la luna.
Allí estamos hoy, tan pronto a caer.
Miles y miles de escombros, en tu amanecer.
Sonidos de Bach, y pinceladas románticas,
el veneno ensordecedor que hoy tenemos.
Allí, en las nubes, cuna de nuevas fragancias eternas.
De nada sirve ya, rezar a un Dios ausente.
Perdidos en la noche, los despojos del corazón,
acurrucados en sueños, alimentados de temor.
