Aquellos, que hoy regresan en busca de poder, con ideas extrañas. Que pudieron poner en práctica y no supieron controlar. Dinosaurios, antiguos discursos que no se ajustan a las realidades de hoy, que en realidad no traerán soluciones. Seres extraños.
Parecen que los habían olvidado. Algunos, a los que le quemaron los hierros en su mano y huyeron, intentando trampear las instituciones, no pudieron controlarlo. Hoy vuelven. Algunos no lo recuerdan. Otros si nos acordamos, y no queremos permitir que se manifieste (otra vez) ese error grosero.
Como decía León Gieco; "hombres de hierro". Ellos.
Lideres, aquellos que saben transmitir en sus discursos una pasión, que logran convocar a través de las ideas y de las palabras. A través de la inclusión de las mayorías y, también, de las minorías.
Necios, aquellos que únicamente piensan en sí mismos y se olvidan de que en Argentina somos cerca de 40 millones de personas.
Necios, aquellos que dejarían morir de hambre a alguien, por tener una nueva capa de pintura en su casa.
Sabios, los que intentan nivelar a toda la sociedad. Hacia arriba, hacia abajo. Pobres, ricos. Respectivamente.
