Sentado en el siempre portal,
bajo la tenue luz del porvenir.
Me espera la patata y un vino,
en el congelador guardé un corazón.
La huella del fracaso, que no supiste alentar,
he vuelto a repetir cada frase, ya no es agraciado.
El descanso de esta infinita escalera, allí...
se han ido todos, solo quedamos tu y yo.
Volveré a ellos, que son parte de mí,
los fracasos compartidos, los lamentos.
La soledad nos tendrá respeto, si,
eso que nunca me tuviste a mí.
Nunca has encontrado algo que aprender en mí,
jamás te diste la posibilidad de que te enseñe.
Tu creías saberlo todo y es esta pata de hoy,
bajo la luz de la poca experiencia, soberbia.
