9 de noviembre de 2011

Las manos del sol



Cuando cae la noche, la oscuridad me absuelve,
me libera de este mal, me deja hundido en el bar. 
Los tragos se hacen aún más largos, las horas pasan,
y tu cuerpo, princesa estelar, se vuelve gris. 

Las horas pasan, los viñedos ebrios volcados,
zarandeados por la pasión de un amateur remolcador. 
La esperanza, la fe, lo poco que queda de todo esto,
algo habrá fallado hace un tiempo, para estar hoy así. 

Lo que queda de todo esto, estirarnos hasta allí,
donde habita la ilusión, donde todo lo nuestro sonríe.
Aquí, se ha roto lo que quedaba, los sueños, la fe,
nada, solo queda nada, aire, oscuridad y fría noche. 

En la mañana, las manos del sol,
me señalan, me advierten, 
me hacen pensar. 

Mira a tu alrededor, en el desierto no estamos solos,
recorre estas dunas, recorre, observa quién más está.
Sus manos saludan, a lo lejos, las vas viendo llegar,
te encandila, una luz, sabrás qué hacer si la ves.