17 de noviembre de 2011

La Patri



Cae la tarde, se aleja el sol, y todo se junta,
en una mesa lejana de la ciudad, apartada. 
Allí, ella se vuelca sobre mí, en la silla,
se acerca, se quiere meter, lentamente. 

La Patri nos vio desde lejos, nos conoció,
supo más al acercarse y querer llegar. 
Su piel, tez blanca y rojiza a la vez,
confunde las visiones en una noche de excesos.

Nada aquí, allí hay demasiado que recordar,
pero el olvido, esta noche, gran amigo. 
Tuviste tu oportunidad, no quisiste saber de mí,
allí estamos, La Patri sobre esta mesa, despierta. 

Ese azul a tus espaldas, y esa mirada infinita.
Las piernas tan raíces, provocan suspiros tibios.
Bellísima. Tu mirada evoca al pasado, al recuerdo,
de otra tierra y, tus pensamientos, son lástima,
en mi mundo, el metal encarnado, sinónimo,
del dolor de los seres extintos de antaño. 

La Patri nos despide, a lo lejos, en el portal,
bajo la luz del "volvernos a ver", de quererla,
de extrañarla en los sueños bohemios.