20 de noviembre de 2011

Insueño



No temas a dormir, puedes soñar,
y allí encontrar lo que te hace feliz.
Tu mujer, tu vida, los hijos y la salvación,
todo en un solo lugar, tímido de explorar. 

Volverte a ver, entre las cosas,
despertar bajo un cielo abierto.
Las nubes disipadas, ayer,
y navegar este río calmo,
que nos une por la mañana. 

El agua quieta y las promesas olvidadas,
en la orilla grita un lobo anciano.
Busca su familia, el sabe, si,
esta solo en esta tierra no prometida. 
Busca el secreto que oculta el bosque,
entre las ramas caídas y las pequeñas aves.
La sonrisa de una niña perdida, la maldición,
allí va, en busca de su crucifixión eterna. 

17 de noviembre de 2011

La Patri



Cae la tarde, se aleja el sol, y todo se junta,
en una mesa lejana de la ciudad, apartada. 
Allí, ella se vuelca sobre mí, en la silla,
se acerca, se quiere meter, lentamente. 

La Patri nos vio desde lejos, nos conoció,
supo más al acercarse y querer llegar. 
Su piel, tez blanca y rojiza a la vez,
confunde las visiones en una noche de excesos.

Nada aquí, allí hay demasiado que recordar,
pero el olvido, esta noche, gran amigo. 
Tuviste tu oportunidad, no quisiste saber de mí,
allí estamos, La Patri sobre esta mesa, despierta. 

Ese azul a tus espaldas, y esa mirada infinita.
Las piernas tan raíces, provocan suspiros tibios.
Bellísima. Tu mirada evoca al pasado, al recuerdo,
de otra tierra y, tus pensamientos, son lástima,
en mi mundo, el metal encarnado, sinónimo,
del dolor de los seres extintos de antaño. 

La Patri nos despide, a lo lejos, en el portal,
bajo la luz del "volvernos a ver", de quererla,
de extrañarla en los sueños bohemios. 

11 de noviembre de 2011

El mañana de color gris



Sufrir alucinaciones y dolor por esta histeria.
Adormecido entre tus manos, ves que aún está vivo.
Adorable sonar de los vientos que vienen del este,
arrasando lo que hay a su paso, empujando los colores. 

Atrapado el perseguidor, víctima de un vil despellejo,
atrapado, victimario, culpable de un consumo aniquilador. 
No está en mis manos el control de esta situación,
no lo puede estar, si no me pertenece este esclavo. 

Y observas, desde lo alto, desde una ventana,
oficinas grises de fin de año, ¿qué ves? 
Hormigas, hacia el molesto lugar, también vas,
quieres pertenecer, ¿mañana será un nuevo día?
Tal vez, tal vez no sea gris, tal vez no sea igual. 

9 de noviembre de 2011

Las manos del sol



Cuando cae la noche, la oscuridad me absuelve,
me libera de este mal, me deja hundido en el bar. 
Los tragos se hacen aún más largos, las horas pasan,
y tu cuerpo, princesa estelar, se vuelve gris. 

Las horas pasan, los viñedos ebrios volcados,
zarandeados por la pasión de un amateur remolcador. 
La esperanza, la fe, lo poco que queda de todo esto,
algo habrá fallado hace un tiempo, para estar hoy así. 

Lo que queda de todo esto, estirarnos hasta allí,
donde habita la ilusión, donde todo lo nuestro sonríe.
Aquí, se ha roto lo que quedaba, los sueños, la fe,
nada, solo queda nada, aire, oscuridad y fría noche. 

En la mañana, las manos del sol,
me señalan, me advierten, 
me hacen pensar. 

Mira a tu alrededor, en el desierto no estamos solos,
recorre estas dunas, recorre, observa quién más está.
Sus manos saludan, a lo lejos, las vas viendo llegar,
te encandila, una luz, sabrás qué hacer si la ves. 

8 de noviembre de 2011

Sueño Rojo

 

Por la noche voy viajando,
en la ruta hacia el más allá. 
Durmiendo en mi tiempo,
queda todo lejos, en mi sueño.

Los jinetes perdidos, van tras de mí,
corriendo, con sus afiladas armas.
Relucientes bajo la luna gris,
en busca de conquistar mis sueños.

Sueño rojo, rojo.
Thriller poco convencional. 

Sepelios, por toda la ciudad,
se han muerto los sueños.
Aquellos jinetes han ganado,
y la gente de la ciudad yace en paz. 

Vuelve a casa, en mis sueños, nena,
descansa la imagen que aquél desdibujó. 
Caricias, de la piel de las violetas en el jardín,
hundidas en mi sueño, poco convencional.

Sueño rojo, rojo... él! 
Sueño rojo, rojo... y el, 
Un thriller poco convencional. 

7 de noviembre de 2011

Estrepitoso camino a la descepción



Anuncian la retirada, los predicadores.
Tras una caravana de almas sin fe,
alejándose de este costado solitario. 

Esperando el final solo ves mentes frias que te asfixian,
dejaban el metal a un lado, la luz reflejaba un peldaño.
Por subir, hasta arriba, aquellos, buscando saciar la sed,
sangre rebalsando en los costados de sus sombreros viejos. 

Vas volcando vasos en la oscuridad,
en las ramas, se pierden las aves. 
Oh! Eterna oscuridad, silbando sueños,
las ramas revolotean en tu cuerpo. 

Aquí los sueños se ven desvanecer,
vuelven miradas a mi rostro, amenazantes. 
Escóndete sol que tú reflejo no los deja ver,
lo que los pronósticos mienten el día de hoy. 
En las huestes, depositan la ilusión,
se quejan, se dejan observar en su situación. 

Zapatos modernos, en los desiertos...
Acompañan un nuevo latir... al descubierto. 
Se vienen las noches, ya no hay salvación.

Tira tira tira y tira
del pedestal.
Tira tira y tira,
hazlo rodar. 

Ya no tenemos tiempo para ser felices,
y si el sistema no me convence, 
estaré buscando, buscando tu voz. 

Tira tira tira y tira,
de niño no querer crecer.
Tira tira y tira,
no crecer jamás. 

La vida real



A Dios, decía la estampita, adiós.
Y yo me quedo contigo aquí, 
esperando sueños fugaces.  
Marca líquida en las rocas,
se esfuman, no dejan rastro. 

Ausente de mi, los pensamientos,
que de antaño sufrían alucinaciones. 
La vida real, el infierno, lo que quiero ser,
tus aspiraciones, tus metas, sueños por cumplir. 

Solo se del día, del calor,
cómo será la luna en el desierto.
Fría, tenebrosa, oculta, lunática...
perdida, en un manantial gigante. 

Te vas a mojar con la pistola de agua nene,
y golpearte la cara con la pelota del metegol.
Los ratones dejaron ya de morder el alimento,
tu creación hoy ya no mantiene viva la ilusión.

Cuestión de fuerzas que se chocan,
estructuras destruidas que caen sobre si. 
Buscando lo que siempre fue nuestro,
que no debió dejar de pertenecernos, no!  

3 de noviembre de 2011

El último viaje


Embarcar, rodeado de espesa niebla, convertida de a momentos en pequeña llovizna. Que moja mi rostro, se confunde con las lágrimas. El nudo se ajusta un poco, respiro y sigo hacia destino supuesto fijado. Allí voy, en busca de un silencio. Del momento incomodo en que lo oculto se mantiene igual, donde la excusa se excusa y la verdad se vuelve como quería.

Los otros pasajeros no saben, ni sabrán, de mi karma. De porqué mi rostro se encuentra al borde de la destrucción. Oculto mi triste mirada detrás de un libro, quien acelera mi corazón, sin poemas, nada extra vagante, fundido en historias y momentos del pasado.

Cada tanto, una voz fuerte me distrae, me hace voltear la mirada, no veo nada, solo mis pensamientos que me nublan, como el cielo afuera, que no divierte a nadie, que quiere obligarme a quedarme allí. No lo haré.

Aceptar errores, ya logrado eso, voy en busca del perdón. De uno verdadero, de uno que permita abrir las puertas a un nuevo intento. A tener la oportunidad de volver a intentar. No querer, sino tener la oportunidad de querer. Espero solo esa luz, aunque más fácil sería reclamar el olvido, pero no. Lo fácil nunca nos conduce a buen destino.

Este, que creo, último viaje, me lleva a ver a los ojos, a levantar la frente, a aceptar que me he equivocado, a aceptar que lo hecho, hecho esta y por algo fue. Acepto el error, acepto la equivocación. Se que no volverá a pasar, pero solo voy pensando en una nueva oportunidad.

Otra voz me interrumpe, ahora mis pensamientos, ya que mi mirada no pudo volver a llenarse de palabras de historia. Vendiendo una ilusión, algo que yo necesito, o eso me hace creer. No lo acepto, lo dejo pasar, nunca sabré si lo necesitaba o no, él, y su ilusión, pasaron, se fueron más atrás.

Miedo, miedo al dar un paso, posiblemente falso, quizás caiga y me destruya, pero no, el destino, como hace tiempo, está conjurado contra mí. Quizás, unos días cambien el clima. Es la ilusión que no quiero perder, ¿iluso? No, el deseo de querer algo, de necesitarlo para sobrevivir.

-

La partida, tras una breve y seudo emocionante interrupción, fue algo degradante. No entender, no querer aceptar o, simplemente, he dicho, no entender. No, no fue una perdida de tiempo, lo necesitaba. Quería oírlo y verlo al mismo tiempo. 

La confusión fue tal, que sentí una leve esperanza, una tenue luz que me invitó a seguir. Solo habrá que esperar.

Era de noche, el frío me helaba las mejillas, pero yo veía el sol asomarse entre las nubes, y, por detrás, estrellas, miles de ellas, que me iluminaban, que calentaban el sueño exiliado. Más allá, los hierros congelados, que patinaba el desvío. Allí, tan cerca mío. 

Fui turista, un momento. Mañana será un nuevo día. Se verá. Sabremos si lo pasado sirvió de algo o caló un poco más la mentira. Si sacó a la luz la demolición. Si fue una excusa. Se verá.

Ahora regreso, por el mismo camino, un poco más allá. Iré en busca de paz, no se bien a dónde, pero continuaré por el mismo camino.

Volver.

El último viaje, tal vez no sea, en verdad, el último. 

2 de noviembre de 2011

Dar todo


Uno, cuando se compromete para con algo, con una situación, con una persona, con un alma, se dispone a dar todo de si para complacerla. Para entregar su tiempo, sus sentimientos, lo más profundo de si. Eso es lo que algunos hacen llamar "el amor". Está bien, puede que coincida. 

El problema radica cuando el más leve rose, el más pequeño de los choques, genera una situación de conflicto pronta a desatarse en crisis. Nunca nadie quiere llegar a eso, al menos la parte que entrega todo, que da todo por el camino sano, el bueno, el que seguramente llegue a buen fin. 


Allí está el problema, quien deja ojos ciegos a todo esto, quien por una pequeña discusión, arma toda una historia y se encierra en el orgullo de creer tener la razón. No creo que sea así, armemos el amor, compartamos las culpas y las razones.  

Es tan sencillo pasar de víctima a victimario, en un abrir y cerrar de ojos, no te das cuenta. Ya tan drástico que causa gracia. ¿Por qué se han de repetir estas situaciones?

El último viaje III


Hoy tomé una determinación y fui lo suficientemente claro, aunque creo que demasiadas dudas han quedado. Tal vez sigue siendo esa maldita esperanza que queda ahí, en el fondo, tratando de decirme que todavía hay una luz. Lo pienso y se que no es así, pero me niego a aceptarlo.

Te lo dije, fui directo, es necesario que se demuestre lo que en verdad sientes. No conozco a nadie que haya dejado pasar tanto tiempo y siga siendo todo tal cual. ¿Nunca va a cambiar? Tan difícil es a veces esperar algo que nunca se dará, pero se sigue luchando, porque de eso se trata la vida. De viajes, viajes y más viajes. ¿Cuándo llegará, definitivamente, el último viaje? ¿Llegará algún día? ¿Cuánto más estaré dispuesto a sufrir?

1 de noviembre de 2011

El último viaje II

La esperanza que se había encendido nuevamente, se hizo oscuridad con palabras secretas que alcancé a divisar. Es todo, hasta aquí llegué, pero quedará un poco más. Quedará otra partida y ver cómo sigue todo. Quisiera que esto no terminara nunca, pero el sufrimiento es inaguantable, es agotador.

La falta de demostración, la entrega total de mi alma, de mis sentimientos hacia este juego, donde tantas fichas fueron desordenadas por el maldito crupier. Las apuestas fueron en vano, no había fondos para devolver en caso de triunfo. Fue, y es, un juego maldito. Fue. 

¿Dónde están las respuestas a las preguntas que me hago hoy? ¿Dónde está tu corazón? ¿Tan lejos podrá estar que nunca alcanzo, siquiera, a rozarlo? Este es tu juego, tu me invitaste a entrar, me engañaste, más de una vez, con reglas que cambiaban todos los días. Y yo aceptaba, porque estaba ciego. Porque creía en algo que nunca se iba a cumplir. Creía. ¿Está mal creer en algo que uno quiere? No está bien jugar de esta forma. Las reglas deben ser siempre las mismas e iguales para ambos. Eso nunca lo querrás entender, nunca lo querrás hacer. Tu eres lider de este sucio juego, y ahí estás. Te hundirás poco a poco, sin darte cuenta, y verás cuánto te has equivocado. A menos que este maldito orgullo te lleve a creerte superior a todos los demás. Estás equivocándote. Demasiado.

Otra vez se repite esta historia. Ahorcado por la incertidumbre. ¿Será este el último viaje? ¿Habrá muchos más? ¿Cuándo me dirás, por fin, la verdad? Conozco y sé más de lo que tu crees, pero no me atrevo a desenmascararte, porque perdería mucha personalidad, porque las cosas que no corresponden, nunca fueron parte de mí. Pero mi engañado corazón vio necesario acceder a ciertos mecanismos oscuros. Fue lo peor. Me arrepiento, pero se que de algo sirvió. Y es la verdad, que siempre de algún modo sale en libertad.

No, no es lo que imaginaba aquella vez que me acerqué a tí. Tampoco creí que iba a suceder todo lo bonito que sucedió, pensé que iba a ser más breve. Pero con el tiempo me fui dando cuenta que muy pocas veces te importaba, aunque lo niegues, aunque digas que no es así. Me doy cuenta a través de tu expresión. Yo en verdad disfrutaba de lo nuestro. Nuestros nombres se entrelazaban, se hacían uno. Provocábamos confusión. Me divertía, hasta un punto que yo tampoco entendía. Disfrutaba el sufrimiento. "Yo te doy a elegir", es tu misma excusa de siempre.

¿Con solo esas palabras tu puedes librarte de todos los sentimientos? ¿Acaso, en verdad, tienes sentimientos hacia mí? A veces me convenzo de que sí, que tan solo no los sabes demostrar, pero cada día que pasa me doy cuenta que me equivoco y que me miento. Que quiero creer en algo inexistente. Tan solo por la ilusión, por vivir tras una fachada. Solo eso. Una fachada, no es más que eso.

Hoy me embarco nuevamente, a explorar el cuadro de situación. Este marco, que no está amurado a ninguna pared ni tiene imagen en su centro. Solo un marco, vacío, como tu corazón.

"Amor, aunque no haya nada para amar..."