
Hoy por la mañana me desperté con nuevas metas,
Intentando olvidar las explicaciones flameantes en el viento.
Recuerdo mientras leo los matutinos,
Que en este mundo nunca estuve solo.
Y nunca tomé como ganadas,
las batallas que logré con armas ajenas.
Nunca me sentí victorioso
En guerras sin corazón.
Engañándome una y otra vez,
Perfilo mi rumbo a la sociedad.
Al contacto más antisocial,
Al cruce de palabras con personas
Que jamás quise ni querré.
Así es la vida, nene… una pelea constante;
Contra el mundo y lo absurdo, que creemos, es verdad.
Las penas, que nos atormentan,
Estas aguas nunca estarán más claras.
Y es como debe ser,
Obedecer y padecer.
La historia y la multitud así nos quieren,
Esclavos de la mentira y la irrealidad.
Y es hoy, que me vuelvo a acostar,
Sabiendo que mañana será igual.
¿Cuándo, por fin, podré ver el reflejo
de la innata verdad?
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