3 de noviembre de 2008

Dulce lluvia de verano


Cuántas veces te has sentido solo,
frente a la ciudad de persianas bajas.
Y no sabes qué hacer, quizás nunca puedas salir.

Sin querer decirte la verdad, la mentira aún te daña más,
no puedo conseguir decirte lo que el cielo me añoró.
Es momento de partir, pero no encuentro ninguna salida,
las emergencias emergen de un sub mundo alegórico.

Nada que me de aliento,
solo queda esperar.
Nada hay más abajo,
solo me queda escapar.

Dulce lluvia de verano, caer por mi piel.
El aroma de las golpeadas praderas,
erizadas por el granizo al caer, y el frío.

En tus uñas siento el latir, al rugir de un trueno,
que cae en vano sobre nuestro querer.
El techo, hecho trizas, se desploma como la vida misma.
Dice que son solo palabras, pero que tienen razón.