23 de noviembre de 2008

Dicen que lo sé todo



Dices que lo sabes todo,
No dejas de hablar de ti.
Me enferma oírte una y otra vez,
Decir lo que tú sientes.

Al menos, en algún momento, ¿me escucharás?
Quiero decirte tantas cosas bonitas,
Pero no me das lugar,
Razón por la que hoy te abandono.

Quise que fueses mi alma,
La que me lleve para siempre a un buen lugar,
Pero nunca escuchaste a dónde quise ir,
Nunca te interesó, aunque dijeras que sí,
Sentí que siempre le dabas la espalda a mis palabras.

Y crecer como una buena hierba en tu tierra tan húmeda,
Mojada por las inundadas lágrimas de un mar seco.
Tu sol, que dejó de brillar, no me da el alimento,
Que siempre quise que me llenara.

Y ahora que los dos nos encontramos solos,
Distantes uno del otro, me vienes a buscar,
Engañándote por falsas ilusiones,
Me vienes a buscar y no me encuentras.
¿Por qué? Tú lo debes saber…