
Lluvia, bendición de los dioses,
A los placeres de la certeza.
Esperando que se oculte el sol,
Detrás de las tormentas.
Te he dicho que no te protejas,
Porque es en el día de hoy,
Que mojaremos nuestros mares.
Ponme bajo las lágrimas de estos dioses,
Quiero mojar mi corazón con lluvia,
Y oler las fragancias que emanan nuestras tierras.
Y ya hace unos años, que he naufragado,
Por los mares decadentes de la mentira.
Nadando, a veces a la deriva, me encuentro contigo,
Ahí donde puedo dormir y sentirme vivo.
Cada gota, cada diluvio, un “te quiero”.
Cada tormenta, cada trueno, un “te amo”.
Y en cada noche de invierno, una promesa;
”Quererte hasta la extinción del cielo”.
Y poder volver contigo a las profundidades,
Sentirnos libres de todos los pecados cometidos.
Ser prisioneros de la pasión y desnudar nuestras almas.
Bajo la lluvia, la bendición de algún dios.









