Los ojos se cerraron,Las lágrimas no encuentran salida.
El viento a favor no nos lleva a ningún lugar,
Nos encerramos en nuestros cuerpos.
Las manos se cerraron y ya no quieren dar,
Los dedos helados aprietan para no desgarrar.
Islas que se hunden en el mar,
Tapadas ya por la sal del presente.
No nos debe faltar el más allá,
El futuro y no olvidar el pasado.
Nos queda el presente.
Y sin mirar observamos en el fondo del mar,
Los peces nadando libremente entre las hierbas.
Ya no nos queda espacio para navegar,
En el espacio vacío de espíritu y las venas.
La belleza del desencanto,
Nos queda esta noche por observar.
La brevedad y el sortilegio,
¡Que invaden nuestra piel velas apagadas!
Y sin mirar observamos en el fondo del mar,
Los peces nadando libremente entre las hierbas.
Ya no nos queda espacio para navegar,
En el espacio vacío de espíritu y las venas.
La belleza del desencanto,
Nos queda esta noche por observar.
La brevedad y el sortilegio,
¡Que invaden nuestra piel velas apagadas!