
Qué cosas nuevas ha traído este viento,
Que viene desde el sur tan lento.
En un minuto se desata una tormenta,
Y arrasa con todos nuestros sueños.
Ver un poco más allá, limpiarse la lágrima,
El viento que cautiva nuestro interior.
Que viene desde el sur tan lento.
En un minuto se desata una tormenta,
Y arrasa con todos nuestros sueños.
Ver un poco más allá, limpiarse la lágrima,
El viento que cautiva nuestro interior.
Tormenta que nos azota una y otra vez.
Tantas lágrimas llenando un vaso de cristal.
La mentira que se aferra a tu piel.
Los cardos y las espinas de aquel desierto.
Son señales que no debo dejar morir.
Cuando se disipa la tormenta,
Vuelven a incendiarse los capullos
De aquellas rosas que alguna vez cerraron para llorar.
Bañadas en el más puro néctar,
Vuelan estas aves en libertad.
Entre lo frágil que resultan las alas,
Y aquello que ya no puede volar,
Está tu alma dormida, perdida en soledad.
Tantas lágrimas llenando un vaso de cristal.
La mentira que se aferra a tu piel.
Los cardos y las espinas de aquel desierto.
Son señales que no debo dejar morir.
Cuando se disipa la tormenta,
Vuelven a incendiarse los capullos
De aquellas rosas que alguna vez cerraron para llorar.
Bañadas en el más puro néctar,
Vuelan estas aves en libertad.
Entre lo frágil que resultan las alas,
Y aquello que ya no puede volar,
Está tu alma dormida, perdida en soledad.
En busca de aquellos sueños
Que jamás quisieron dormir.
Que jamás quisieron dormir.