4 de septiembre de 2008

Ayer

Ayer, eras la más joven,
De las diosas que dominaban mi imperio.
Ayer, estabas asustada,
No podías dormir en este encierro.

Ayer, esperaba la lluvia bajo el sol,
En el horizonte asomaba, tenebrosa, la tormenta.
Ayer, era cuando el presente quedaba en el pasado.
Ayer, nunca más ayer.

Tu vuelo rapaz se acerca tímidamente,
Y no quieres recoger tu presa.
El viento, el ayer que hoy se detiene.
Miro en tus ojos y no veo nada.

La luz hace tiempo se extinguió,
Pero tu corazón sigue latiendo.
Lo puedo sentir, dormir en mi mente,
Estás durmiendo y no te puedo despertar.

Ayer llorabas entre mis brazos,
Tus ojos inundados en lágrimas.
Rebalsaban ternura, en tus mejillas.
Cuando tu mente quedó en blanco,
La luz más resplandeciente se apagó.

Es extraño ver como te recuestas en las hojas,
De un árbol del otoño que está en sus últimos años.
Dormir sobre todo lo que encuentras a tu paso,
Transmitirle tus sueños a todo lo material.
Fundir tu esencia con las flores que te cobijan.

Quién me ha quitado esto,
Todo lo que fui.
Nunca fui lo que quisieron de mí.

Nunca supiste que las flores que te dejé,
Alguna vez en tu lugar, nacen de mí.
Igual, no te importa y me dejas aquí,
Esperándote venir y poder verte sonreír.

Solo fue ayer, tanto tiempo ha pasado,
Las flores se marchitaron y las lágrimas se secaron.
Y yo estoy aquí, hoy, mañana ya llegó.