31 de julio de 2008

Recluida


Encerrada en tu propio cuerpo,
Muriendo en cada rincón a tu paso.
Tus redondos ojos se alargan un poco,
Empujan los lamentos para que puedan caer.

Nadie quiere acercarte a ayudarte,
Y tú no quieres continuar así.
Sentada de brazos cruzados sin saber qué hacer,
Aspirando grandes hondonadas de pudor.

Y las gracias que le das a nadie,
Quedan en el recuerdo de un lejano verano.
Cuando te sentaste en un bar a tomar un poco de alcohol,
Y solo agradeciste a quien te lo alcanzó.

En las paradas te sientas y no quieres esperar,
Y en los asientos de este lugar te paras a gritar.
Enloqueciendo en tus calles desiertas,
Mirando a todos los lados sin poder encontrar
Aquello que alguna vez te hizo vivir.