
Ausente! estoy aquí escondido. Me ves?
Buscando en la tiniebla tu sombra.
Ausente! acaso no estás junto a mí?
Buscando, entre esta niebla, mi sombra.
Desde ayer que no me quieres ver,
pero tus ojos no puede evitar oír mis palabras.
Mis ojos sordos a tí no te quieren ver,
gritando desesperadamente entre estas esquirlas de vida.
Oidos ciegos, ojos sordos,
ocupan nuestro lazo de este día.
Oidos y ojos, incapaces de saber, aquello:
lo que alguna vez te dí.
Anclado al fondo de mi corazón,
las aguas turbias no pueden si quiera mover los recuerdos,
que aún siguen hundidos en mí.
Estos oidos sin ojos, ciegos y sordos.
Proponga lo que me proponga,
Proponga lo que me proponga,
no te piensas negar.
Aquello que propusiste no quiso ser,
lo que a lo que tu querías llegar.