En tus ojos hoy brillan mil estrellas,En tus labios me espera el amor.
En tu sonrisa aún guardas el rencor.
Pero es tu calma, la bella vertiente del dolor.
Hasta siempre me dijiste muchas veces,
Solo aquella vez no me gustó cómo sonó.
Tanta calma en tus palabras, que no las escuchaba.
Tantas palabras mientras me calmabas.
Escuchaste que no te escucho,
No insistas en hablarme del sosiego.
He de acordarme de dónde he venido,
Sin olvidar que he venido a buscarme a mi mismo.
En un mundo distante la calma es sincera,
No olvida que lo es mientras se sienta en una acera.
Frente al mar de todo lo llorado,
Perdí el rastro de lo que era la soledad.
Ya no tiene sentido dejar todo por nada,
Es el camino que elegí caminar,
Frente a este mar del recuerdo.