
Paseando un rato en aviones,
Veo tu silueta desde las alturas.
Caminando entre los bancos del Azteca,
Esperando un concierto para ir a llorar.
Tu amor, después de todo, no fue en vano,
Pero es imposible mudarse con todo y lo sabes.
Quizás fuera un error, pero hay que jugar la vida,
Y si has encontrado el camino, déjalo, busca un atajo.
Si sigues el mismo camino,
Vas a terminar en el mismo lugar.
Si piensas en buscar otra ruta,
Quizás sea más duro, pero verás que servirá.
En esta mala hora de querer regresar,
No dejes lo que has criado allá.
Es tu tiempo, nena… es tu tiempo.
Y lo tuyo no es de nadie más.
Veo tu silueta desde las alturas.
Caminando entre los bancos del Azteca,
Esperando un concierto para ir a llorar.
Tu amor, después de todo, no fue en vano,
Pero es imposible mudarse con todo y lo sabes.
Quizás fuera un error, pero hay que jugar la vida,
Y si has encontrado el camino, déjalo, busca un atajo.
Si sigues el mismo camino,
Vas a terminar en el mismo lugar.
Si piensas en buscar otra ruta,
Quizás sea más duro, pero verás que servirá.
En esta mala hora de querer regresar,
No dejes lo que has criado allá.
Es tu tiempo, nena… es tu tiempo.
Y lo tuyo no es de nadie más.
Es tu tiempo, no dejes que nadie lo corra por vos.
El misterio en tus ojos no quiere ver pasar los minutos,
Pero los días caen, como afiladas dagas, desde el cielo,
Te atraviesan momento a momento, en cada lágrima.
Y así, después de todo, la fiebre hirviente,
Mordiéndote los dientes tan fuerte que
huyes de este mundo porque te daño la muerte.
Pero, ¿Qué tan mentirosa puede ser la vida?
Aquello que alguna vez fue tuyo, y de alguien más,
ya no te pertenece, pero lo tuyo es tuyo y de nadie más.