31 de julio de 2008

Engañando a Deméter


Veo tus ojos y veo cielo,
Veo tu piel y es el manantial de mi mar.
Veo tu pelo tan revoltoso y mágico.
Pero en vos también veo el odio que me das.

Recuerdo a veces lo dulces que eran tus labios,
Imagino, otras, lo que podría haber hecho yo con vos.
Pero ni el momento ni el tiempo estuvieron de mi lado,
Dejándome tirado a un costado de tu camino.

¿Serás vos esa bella dama que algún día me acompañe?
No sé a dónde, pero por lo menos tenerte a mi lado.
O acaso, quizás, tengas tiempo para preguntarme cómo estoy.
El tiempo pasa, vida, y te extraño un poco más,
Pero no sé dónde estás y me gustaría tenerte acá otra vez.

Así como la luna necesita de las estrellas para iluminar la noche,
Yo te necesito a vos, cielo mío, para poder iluminar mi vida.
Este camino que no me atrevo a transitar, solo, con quién más.
Quiero volverme a posar en tus labios y disfrutar de tu manantial,
Quiero, al menos una vez más, sentir en carne propia tus palabras.


Y este trecho que se ensancha cada día más,
No caben más palabras en mi tintero.
Escribo y no alcanza la hoja para expresar lo que siento,
Se me vienen miles de palabras que no se pueden acomodar.
Y no queda más que dejarlas afuera, apartarlas de acá.

Y cada despedida que no es, me vuelve a matar,
Dejarte atrás se me complica cada día más.
Vacía mi alma cada adiós que te doy.
Llena mi mente, nuevamente, de los momentos
más hermosos que compartí junto a vos.

Cuando Deméter se pone celosa no la puedo calmar,
Enloquece y me empieza a amenazar.
Le doy la espalda y no me puede alcanzar,
No puede clavarme el puñal.
Ya me da igual lo que ella piense,
Quiero regresar a tu espacio y llenarte de vida.

Recluida


Encerrada en tu propio cuerpo,
Muriendo en cada rincón a tu paso.
Tus redondos ojos se alargan un poco,
Empujan los lamentos para que puedan caer.

Nadie quiere acercarte a ayudarte,
Y tú no quieres continuar así.
Sentada de brazos cruzados sin saber qué hacer,
Aspirando grandes hondonadas de pudor.

Y las gracias que le das a nadie,
Quedan en el recuerdo de un lejano verano.
Cuando te sentaste en un bar a tomar un poco de alcohol,
Y solo agradeciste a quien te lo alcanzó.

En las paradas te sientas y no quieres esperar,
Y en los asientos de este lugar te paras a gritar.
Enloqueciendo en tus calles desiertas,
Mirando a todos los lados sin poder encontrar
Aquello que alguna vez te hizo vivir.

28 de julio de 2008

El mismo lugar, la misma prisión

Si esto es un trabajo,
Yo soy un esclavo del sistema.
Hundido en mí pena, día a día;
Me sumerjo un poco más.

Todas las madrugadas,
Camino el mismo camino.
Rodeado de dormidas fachadas,
Viendo subir la luz y así despertar.

Ya no hay nada que me llame la atención,
Siempre es lo mismo, la misma canción.
Las mañanas de bufandas, que ya no alcanzan.
Peor que viajar conociendo el destino,
Voy camino siempre al mismo lugar.
Son siempre las mismas caras,
Que me miran como si fuera un extraño.
Pero todas las mañanas me levanto para el mismo juego.

Todos yendo al mismo lugar,
A la misma prisión.
Caminando todos atados,
Por un pedazo de sociedad.

Centenera


En el margen de esta hoja ahora escribo.
Entre corrientes y lo turbio de tu mar.
Con el pesar de navegar en un manso río,
Mucho más lejos que ir juntos a la par.

Centenera de días,
Mil recuerdos se volaron.
Ya han pasado cien días
De la última vez que caí… a dormir.

Y ahora en tu recuerdo vaga mi alma,
Desnuda de angustia.
En tus manos vacías,
Vive tu rencor encadenado.
Ya han pasado cien días,
Desde que caímos en maldición.

Te observé caminar aquel día,
Nos alejamos sin mirar.
Nunca me viste llorar,
Y por ti nunca lo haré.No fuiste una gran cosa,
Solo algo fugaz.Ni si quiera una estrella
Capaz de poderme iluminar.

En este juego de tristes aventuras


Recorriendo las calles en vano,
Esperando verte llegar.
Con el recuerdo en mis labios,
Del más húmedo y sabroso lago.

La pena se hunde en tu sien,
Las lágrimas sin destino.
Recorriendo libre albedrío,
Buscas y no encuentras mi camino.

Ya ahora estamos solos,
Esperando otras verdades.
Blanca nube en la que duermes,
Bien arriba de mi cielo.
Y en tu infierno estás descansando,
Soñando con algo nuevo.
No llega, despiertas y lloras.
Que mal jugaste, nena… otra vez.

Y es la triste aventura,
Que decidiste apostar.
Jugando un juego sin poder ganar.

27 de julio de 2008

Néctar de la ilusión

Entra despacio,
La magia a mi nacimiento.
Enfurece el correr de la estirpe,
Enloquece el latir del corazón.

La magia que se revuelca en mis venas,
Enfriando el más ardiente pudor.
Recorriendo cada centímetro,
Reviviendo el dolor de la infusión.

Corre corre, néctar…
Corre corre, desilusión.
Va despacio el rencor.

Olvida el momento,
Revisa el vacío recuerdo.
Solitario el momento,
Excitado el augurio de la ilusión.

Calma

En tus ojos hoy brillan mil estrellas,
En tus labios me espera el amor.
En tu sonrisa aún guardas el rencor.
Pero es tu calma, la bella vertiente del dolor.

Hasta siempre me dijiste muchas veces,
Solo aquella vez no me gustó cómo sonó.
Tanta calma en tus palabras, que no las escuchaba.
Tantas palabras mientras me calmabas.

Escuchaste que no te escucho,
No insistas en hablarme del sosiego.
He de acordarme de dónde he venido,
Sin olvidar que he venido a buscarme a mi mismo.

En un mundo distante la calma es sincera,
No olvida que lo es mientras se sienta en una acera.
Frente al mar de todo lo llorado,
Perdí el rastro de lo que era la soledad.
Ya no tiene sentido dejar todo por nada,
Es el camino que elegí caminar,
Frente a este mar del recuerdo.

26 de julio de 2008

Aquél ángel

Hundido en mis sueños,
Caía un ángel que me visitaba.
Estaba dormido en el más profundo rencor,
La mentira y la verdad que venían de la mano.

Entre palabras confusas y la resignación,
El ángel me abrazó y me llevó a volar.
Al ver tanta peste y enfermedad desde allá,
Creí que no podría estar en un mejor lugar.

La pena lloraban mis ojos, mis lágrimas rojas,
La sangre que inquietaba este vaso vacío.
El aire impuro que podía respirar, me llenaba el alma,
Tu otoño me llenaba de rocío color gris,
Sobre las hojas caídas de aquél árbol.

Golpeándome una y otra vez contra esta pared,
Aquél ángel intentaba consolarme.
Dejando mi pasado en blanco, mi mente murió.
Mi cuerpo era movido por el alma, bajo el alba.
Caminando mi cintura, aquél ángel buscaba una verdad.

Quién lo va a convencer de que mi vida es así,
Quería cambiarme el rumbo, fijó mis controles.
No pude resistirme, siempre quise estar aquí,
Lo deseaba desde un principio, estar feliz.
Con mi ángel, que me tiene en sus brazos,
Enredado en su manto blanco de libertad.
Y el dolor que se fue, junto con lo malo que me vio nacer,
A buscar otro ser al que hacer perecer.

Un tiempo viajando hacia otro lugar


Me dejaste, y te fuiste en busca de otro camino.
Hace tiempo, que viene el recuerdo avisándome.
Sin olvidarte, corriste por otro destino.
Tengo ahora tantas cosas que no quiero olvidarme.

Hace tiempo que no te veo, porque no me atrevo.
Pero no es que no quiero, tengo miedo.
Temo en lo que puedas hacer sobre mí,
Lo que puedas pensar sobre mí.

Creo enloquecer, en este infierno, en este desierto.
En el recuerdo de tener un fiel cielo sobre mí.
Y el viento que hace de mí lo que quiere,
Aleja la voz que pronuncian tus labios frente a mí.

Y como lo es un ave en el cielo,
Insignificante para este mundo es tu alma.
Ya no te funcionan las leyes que impusiste.
Tu corazón se fue junto a una manifestación,
Sola se fue o tú la acompañaste, igual… da igual.

25 de julio de 2008

Agujero en la pared


Esos rehenes de la pobreza,
Delicadeza de exquisitos ladrones.
Se quedaron con lo que pudiste ser,
Te consumieron la ruta del pasado.

Ya no es tuyo el timón,
El barco va para donde ellos quieren.
Por el turbio mar de la sociedad,
Entre las olas del dolor y la fuerza para seguir.

Por el agujero en la pared,
Veo como te tratan.
Como nada,
como lo que no querías ser.

Al fin se levantarán
contra ti, contra mí y quién más.
Es el triste final, hay que explotar,
Gritar y llorar ya no es consuelo,
Hay que comprar la falsa historia,
Esa que está en oferta en el mercado.

Quieren tapar el agujero,
Pero sigo sabiendo que hay atrás.
Te tratan como nada, como nada,
Como lo que nunca quisiste ser.

Se trata de la herida de tu mente,
Se trata de la trata de tu corazón.
Es un pecado, se premia la mentira,
Tú estás aquí consumiendo la gran farsa.

Al Margen de la Sociedad

Vomitando lo que me queda de aire,
Camino entre los corridos del destino,
Los que sin olvido quedaron perdidos.

Cantando el sufrimiento de una aventura,
Escribiéndola sobre ésta herida que no cicatriza.
Reposado en los nidos, eres el ave que da calor,
Eres el sentido alentador de estas hojas.

Y agradezco a la vida,
por tenerme siempre...
al margen de la sociedad.

Esta aventura de nunca acabar,
como la sed de tus pupilas.
Sabrosas leyendas de hadas y fantasmas,
Pasados que nunca serán presentes,
Y futuros que nunca van a llegar.

Y ahora nos queda alejarnos un poco más,
De esta sociedad que aún nos puede tocar.
Las canciones que ahora quedan no las puedo escuchar,
Entre mis lágrimas y el pañuelo del cantor,
Qué más queda decir cuando no se puede hablar.

Entonces agradezco a esta vida, amada mía,
Por tenerme tan lejos de esta triste realidad.
Agradezco a todo el cosmos, a vos también,
Por mantenerme al margen de mi sociedad.
Este es mi karma y no es muy difícil de aceptar.
Tampoco es suficiente este karma, pero;
“¿cuánto más hay en esta vida por aprender?”

23 de julio de 2008

Lejos de aquí


Paseando un rato en aviones,
Veo tu silueta desde las alturas.
Caminando entre los bancos del Azteca,
Esperando un concierto para ir a llorar.

Tu amor, después de todo, no fue en vano,
Pero es imposible mudarse con todo y lo sabes.
Quizás fuera un error, pero hay que jugar la vida,
Y si has encontrado el camino, déjalo, busca un atajo.

Si sigues el mismo camino,
Vas a terminar en el mismo lugar.
Si piensas en buscar otra ruta,
Quizás sea más duro, pero verás que servirá.

En esta mala hora de querer regresar,
No dejes lo que has criado allá.
Es tu tiempo, nena… es tu tiempo.
Y lo tuyo no es de nadie más.

Es tu tiempo, no dejes que nadie lo corra por vos.
El misterio en tus ojos no quiere ver pasar los minutos,
Pero los días caen, como afiladas dagas, desde el cielo,
Te atraviesan momento a momento, en cada lágrima.

Y así, después de todo, la fiebre hirviente,
Mordiéndote los dientes tan fuerte que
huyes de este mundo porque te daño la muerte.
Pero, ¿Qué tan mentirosa puede ser la vida?
Aquello que alguna vez fue tuyo, y de alguien más,
ya no te pertenece, pero lo tuyo es tuyo y de nadie más.

El camino del cambio



Siempre es el mismo camino, el mismo destino.
Y que lejano está el cretino del olvido,
tan lejano que parece tan cercano al olvido.

Las manos me asechan,
Me hacen tropezar en los trechos.
El camino del cambio,
Transitas en busca de un nuevo destino.

Vacío de esperanza, te digo adiós.
A los dos, que caminamos sin razón.
Siguiendo al corazón, volando en los sueños.
Y la locura sigue ahí, invadiendo el mapa.

Y al pasar de nivel, olvidas lo que fue ayer,
Piensas en avanzar, olvidando lo que quedó atrás.
Para vos todo da igual… pero todo no es igual.

No es fácil caminar este camino,
Pero que cuesta, si lo que quieres encontrar, ahí está.
Al final del abismo, un pasadizo imposible.
Ahí está, atraviesa como te lo dice el corazón.

22 de julio de 2008

Oidos ciegos, Ojos sordos


Ausente! estoy aquí escondido. Me ves?
Buscando en la tiniebla tu sombra.
Ausente! acaso no estás junto a mí?
Buscando, entre esta niebla, mi sombra.

Desde ayer que no me quieres ver,
pero tus ojos no puede evitar oír mis palabras.
Mis ojos sordos a tí no te quieren ver,
gritando desesperadamente entre estas esquirlas de vida.

Oidos ciegos, ojos sordos,
ocupan nuestro lazo de este día.
Oidos y ojos, incapaces de saber, aquello:
lo que alguna vez te dí.

Anclado al fondo de mi corazón,
las aguas turbias no pueden si quiera mover los recuerdos,
que aún siguen hundidos en mí.
Estos oidos sin ojos, ciegos y sordos.
Proponga lo que me proponga,
no te piensas negar.
Aquello que propusiste no quiso ser,
lo que a lo que tu querías llegar.

21 de julio de 2008

A la deriva del veneno

Sangre de su sangre naciste para vencer,
en los sueños que murieron colgados de un tendal.
Hechizados en un gran pantano,
te hundes cada día un poco más.

A la deriva de un manso río,
olvidando tu pasado, dejando todo atrás.
Encuentras el turbio destino,
olvidando los amores que te vieron marchar.

Dame el veneno, que quiero morir.
Tomaste el veneno, deseabas morir.
Condenado estoy, y tu también.

Con este veneno mi herida no cicatriza,
solo entorpece un poco el fluir de la sangre.
Mi corazón hoy está bañado en razón,
rebalsando el veneno que algúna vez penetraste en mí.

El pantano se llena de veneno, y el barro;
"lo único saludable por aquí".
¿Cuánto lodo has de tragar para que te dejes de hablar?
¿Cuánto veneno hace falta para que de una vez pueda morir?