29 de marzo de 2011

Flirteo canibal


Estos muros son cada vez más altos y veo figuras allí,
atropelladas contra las pinturas oscuras del hoy.
Y si fuera siempre, aún estaría pensando en morder,
la cadena que me sujeta los pies a la pared.

Si no encuentro libros incendiaremos el estado,
mientras haya un poco de luz estaremos bien.
Y encantaremos el sudor que nos queda a un lado,
somos tantos entre estos escombros de pobreza.

Es solo el sacrificio que me eleva, que me deja hoy,
a un costado de los ríos rojos que atraviesan mi corazón.
Amor caníbal, que atraviesa la poca fe en el sexo,
en las nubes y en el cielo eterno de cada uno de ellos.

Desgarrar cada centímetro de carne, de una pobre víctima;
inocente, joven, fresca como un nuevo sueño a cumplir.
Nadie puede salvarte, hoy no, nadie podrá quitarme,
de querer conquistar cada gota de sudor, de sangre.

Romance caníbal, que nos queda, desgarrar noches,
días enteros pensando en ese alimento, que vacía.
Y las tripas por el suelo, aguantando un poco más,
pensando en esa pobre víctima; nueva, vacía de ilusión.