Han caído, han caído los dos,
insoportable tensión desprendida.
De las faldas grises de secundaria,
tu soledad llamando a mi puerta hoy.
Hablamos de los días extraños que pasaron,
del daño que nos hacemos noche a noche.
Ese viejo amor que hace temblar el hoy,
y, entre borracheras, nos despedimos una vez más.
Han pecado, han pecado los dos,
tristeza encadenada a la verdad.
Trayendo desde el norte, aquello nuevo,
que aquí es hipocresía de hoy.
En el fondo de todo, de la fe,
de allí estamos los dos, recordando,
si antes todo estaba bien, creyentes.
Olvidado, todo lo aprendido, de nada sirve.
Peregrino estelar, entre planetas lejanos,
buscando lo que se perdió hace unos años.
El amor, el deseo de la eternidad a tu lado,
las cadenas que se cortaron, se olvidó.
Sonrisas, pereza, dejar que fluya el río,
hacia un azul mar, que espera, sin remedio.
Compañero, en un mismo bote sin remos,
que sigue la corriente, de quien es buen capitán.
Han pecado, han pecado los dos,
tristeza encadenada a la verdad.
Trayendo desde el norte, aquello nuevo,
que aquí es hipocresía de hoy.
En el fondo de todo, de la fe,
de allí estamos los dos, recordando,
si antes todo estaba bien, creyentes.
Olvidado, todo lo aprendido, de nada sirve.
Peregrino estelar, entre planetas lejanos,
buscando lo que se perdió hace unos años.
El amor, el deseo de la eternidad a tu lado,
las cadenas que se cortaron, se olvidó.
Sonrisas, pereza, dejar que fluya el río,
hacia un azul mar, que espera, sin remedio.
Compañero, en un mismo bote sin remos,
que sigue la corriente, de quien es buen capitán.
