¿Alguna vez has oído hablar de los diablos del revés,
que se encuentran en cada zumbar de nuestro corazón?
Lo han cruzado y le entregaron todo lo que tenían,
sin quedarse siquiera una pobre y destrozada alma.
Querían pintar grandes galpones que se destruyeron,
el tiempo condenó cada confusión, cada sabor amargo.
Y si todo lo que hemos vivido, en un pestañear se hunde,
en los enjambres de una olvidada despedida de verano.
Hoy candelabros caen desde el cielo,
destruyendo todo a su paso, sus luces,
difusas ante tanta oscuridad radiante hoy.
Dime, ¿acaso nunca has visto a los extravagantes nocturnos?,
aquellas pesadillas se apoderaron cada vez más de tus sueños.
Hoy te encuentras sola, en tu propio pensamiento, de acero,
que se ablanda de solo pensar en que te habías equivocado.
