Ahí está la princesa de los mil sueños, de las mil noches,
en mi castillo de pesadillas, olvidando lo que fuimos.
Y cuando todo parezca olvidado, será a mi lado,
camino hacia el sol, tras el puente colgante
costumbres formadoras de sociedad,
quemadas por pequeños errores de guión.
En el bosque, a oscuras, un hombre corre asustado,
no sabe dónde va, pero si de qué es lo que huye.
Los labios manchados de sangre,
tras las mordidas del diablo.
Aquél que una vez quiso demostrar su ambigüedad,
detrás del telón de un nuevo acto que fracasó.
Mil castillos de ilusiones, ahí estás,
esperando que sea un jinete con tus colores favoritos.
Amargo sabor a carqueja, este castillo de pesadillas,
me invade cada noche, me atrapa, no me deja dormir.
No puedo crear un nuevo mundo para nosotros dos,
esta realidad no me deja estar… algo encadenados.
Ten, nena ten…
un poco de dulzura en esos mares.
Ten, amiga ten…
abiertos tus ojos verdes para creer.
Verás que el tiempo se puede detener,
solo ver con algunos ojos, que llama
nuestra dulce voz entona la confusión,
entre tragos de todos tus sabores.
Intenté que todo fuera precioso,
y te has prendido al anzuelo.
No supimos unirnos a una simple línea,
de esas que no nos dejan huir.
en mi castillo de pesadillas, olvidando lo que fuimos.
Y cuando todo parezca olvidado, será a mi lado,
camino hacia el sol, tras el puente colgante
costumbres formadoras de sociedad,
quemadas por pequeños errores de guión.
En el bosque, a oscuras, un hombre corre asustado,
no sabe dónde va, pero si de qué es lo que huye.
Los labios manchados de sangre,
tras las mordidas del diablo.
Aquél que una vez quiso demostrar su ambigüedad,
detrás del telón de un nuevo acto que fracasó.
Mil castillos de ilusiones, ahí estás,
esperando que sea un jinete con tus colores favoritos.
Amargo sabor a carqueja, este castillo de pesadillas,
me invade cada noche, me atrapa, no me deja dormir.
No puedo crear un nuevo mundo para nosotros dos,
esta realidad no me deja estar… algo encadenados.
Ten, nena ten…
un poco de dulzura en esos mares.
Ten, amiga ten…
abiertos tus ojos verdes para creer.
Verás que el tiempo se puede detener,
solo ver con algunos ojos, que llama
nuestra dulce voz entona la confusión,
entre tragos de todos tus sabores.
Intenté que todo fuera precioso,
y te has prendido al anzuelo.
No supimos unirnos a una simple línea,
de esas que no nos dejan huir.
