
Se durmieron sobre mí los bosques de Monzón,
los Lagos del Serrano quedaron ocultos bajo mis pies.
Se inundaron en lágrimas, me veo triste otra vez,
y ahí estás, queriéndome despertar, ahí estás... una vez más.
En cada tierra, en cada pueblo, cada aldea, cada ciudad,
al pasar dejaré escrito sobre una piedra que te amé.
Y está tan perdida la libertad, que no la puedo encontrar,
la busco tanto, en cada lugar, en los rincones más lejanos.
Lo que queda afuera de mi corazón,
aquello que quiero olvidar.
Lo que guardo para siempre dentro de mí,
lo que me enseñó a amar.
A mi no me divierte que no estés en mí,
no creo que tampoco le diviera a mi Señor.
Yo solo sé que aquello que una vez te dí,
hoy lo olvidaste, y eres feliz, fuera de mí.
Acá me ves, hundido en soledad, empecé a creer,
que la iglesia, el señor y jesucristo son mi salvación.
Dejé, olvidé, qué era creerte, nunca lo supe ser,
ese ser que cree en alguien que le miente siempre.
Y cómo creer en algo que nunca pude ver,
cómo creer que me quieres si nunca me has llorado.
Solo sigo, sin tí, en este rincon, donde abunda soledad,
donde la libertad nunca está y donde yo.
Díme... qué voy a hacer yo solo aquí,
que no tengo más nada por lo que seguir.
Quiero una vez, poder dormir en un colchón,
lleno de penas, de antojos y de desamor.
Lleno de putas baratas, que me acompañan,
y eso que a veces pienso, que era feliz contigo.
los Lagos del Serrano quedaron ocultos bajo mis pies.
Se inundaron en lágrimas, me veo triste otra vez,
y ahí estás, queriéndome despertar, ahí estás... una vez más.
En cada tierra, en cada pueblo, cada aldea, cada ciudad,
al pasar dejaré escrito sobre una piedra que te amé.
Y está tan perdida la libertad, que no la puedo encontrar,
la busco tanto, en cada lugar, en los rincones más lejanos.
Lo que queda afuera de mi corazón,
aquello que quiero olvidar.
Lo que guardo para siempre dentro de mí,
lo que me enseñó a amar.
A mi no me divierte que no estés en mí,
no creo que tampoco le diviera a mi Señor.
Yo solo sé que aquello que una vez te dí,
hoy lo olvidaste, y eres feliz, fuera de mí.
Acá me ves, hundido en soledad, empecé a creer,
que la iglesia, el señor y jesucristo son mi salvación.
Dejé, olvidé, qué era creerte, nunca lo supe ser,
ese ser que cree en alguien que le miente siempre.
Y cómo creer en algo que nunca pude ver,
cómo creer que me quieres si nunca me has llorado.
Solo sigo, sin tí, en este rincon, donde abunda soledad,
donde la libertad nunca está y donde yo.
Díme... qué voy a hacer yo solo aquí,
que no tengo más nada por lo que seguir.
Quiero una vez, poder dormir en un colchón,
lleno de penas, de antojos y de desamor.
Lleno de putas baratas, que me acompañan,
y eso que a veces pienso, que era feliz contigo.