En una fosa los dos descansaremos,hasta que los retazos de la eternidad desaparezcan.
Y las promesas que alguna vez nos hicimos,
fueron aquellas que a veces hicieron que gritemos.
Nunca confié en tus palabras,
fueron tan bellas que no creía.
Purificas mi espíritu con tu esencia,
la certeza de tus promesas.
No he consentido todavía a este mundo,
que tan lejos lo veo, que no lo encuentro.
Y los rios se volvieron aún más turbios,
nuestras palabras murieron en la misma tumba.
Volver a mi infancia y recorrer las calles de piedra,
el barro y la lluvia acompañaron mi aventura.
No he descubierto en tí esa inmensa fantasía,
que en mis huesos quedó marcada para siempre
Los licores en mi adolecencia me enseñaron a ver,
que es lo que tengo que elegir y qué debo olvidar.
La garganta tantas veces pidió piedad,
otras tantas no supo qué hacer, no pudo hacer.
Y hoy arde mi pasado, necesita revivir,
necesita volver a ser feliz.
Estar contento por el solo hecho de olvidar,
de volver a ser lo que siempre fue.
Arde pero no se quema, las manos en fuego,
los retazos del papel me indican quién fuí.
Cómo escribí aquella vez sobre tí,
cómo hoy me atrevo a dejarte ir.