
Con un simple pensamiento,
este dolor que siento, lo pienso,
lo siento y sigo muriendo de a poco.
No me importa saber qué soy.
En este mundo de equilibristas,
que caen y tropiezan al borde del precipicio.
Vivir igual, en soledad, sin ilusión,
estoy siempre del otro lado.
Cada vez que caigo de la cuerda,
abundan los aplausos y los bravos.
Te repito, me repito, aquello que perdí,
en la intimidad de una noche de invierno.
Volcar el sufrimiento, odiar la vida,
querer algo que nunca alcanzaré.
Me odio tanto, quiero... pero no llego,
esta cicatriz empieza otra vez a sangrar.
Volver a vivir al sur, donde mi vida era bella,
donde fui feliz tantos años, respirando el aire de los campos.
El viento amainando entre las copas de los árboles,
que revoloteaban como cual mariposa en primavera.
Así iba mi alma, como las mariposas, buscando encontrar,
aquello que ya nunca la volvería a hacer feliz.
Y las desilusiones que encuentro en cada canción,
en cada rincón olvidado de mi regreso.
este dolor que siento, lo pienso,
lo siento y sigo muriendo de a poco.
No me importa saber qué soy.
En este mundo de equilibristas,
que caen y tropiezan al borde del precipicio.
Vivir igual, en soledad, sin ilusión,
estoy siempre del otro lado.
Cada vez que caigo de la cuerda,
abundan los aplausos y los bravos.
Te repito, me repito, aquello que perdí,
en la intimidad de una noche de invierno.
Volcar el sufrimiento, odiar la vida,
querer algo que nunca alcanzaré.
Me odio tanto, quiero... pero no llego,
esta cicatriz empieza otra vez a sangrar.
Volver a vivir al sur, donde mi vida era bella,
donde fui feliz tantos años, respirando el aire de los campos.
El viento amainando entre las copas de los árboles,
que revoloteaban como cual mariposa en primavera.
Así iba mi alma, como las mariposas, buscando encontrar,
aquello que ya nunca la volvería a hacer feliz.
Y las desilusiones que encuentro en cada canción,
en cada rincón olvidado de mi regreso.