13 de octubre de 2009

De accidentes y confesiones extrañas

Hacía falta volver a aquél enero,
a buscar una explicación a lo que no sucedió.
Tardé en llegar algunos años, otros en regresar,
encontrarnos abrazados a la salida del sol.

No me reconocí al verme ahí junto a ti,
ese verano fue una serie de hechos extraños.
De accidentes y confesiones alucinantes,
y puedo hablar, y decir que el cielo se ha equivocado.

Me casaré contigo en otra vida,
esperaré la cantidad de veces que sea necesario.
Será por vocación, será porque la vida pasada no volverá,
quizás una maldición no me deja olvidar.

Se me hace imposible arrancarte de mi recuerdo,
aún más difícil cuando veo esa sonrisa hermosa.
Y no quiero hablarte, por miedo a echarlo a perder,
quiero verte y oírte en mi memoria,
como aquellos días que solo éramos nada.

Vivo igual, así sin ti, y pensé que te había olvidado,
pero tus ojos volvieron a mi vida de forma inocente.
Como aquél día que pasamos a la eternidad,
aquella noche que nos esclavizamos a la arrogancia de la ilusión.