21 de septiembre de 2009

Extraña Ciudad

Un nuevo taxi nos lleva esta noche a merodear,
las calles ya no prometen como antes.
La noche nos vuelve a abrumar, y aquí estamos...
solos en medio de esta extraña ciudad.

Al reparo de los árboles que se agitan tras el viento,
la luna se oculta, cobarde, entre algunas nubes.
Me dices "Hola" y atinas a preguntar...
¿qué hay de nuevo en esta extraña ciudad?

En los reflejos del agua en las cunetas,
me dejan ver que ya no hay verdad en mí.
Pero tu aún me crees y eso es lo que me importa,
solo necesito salir a respirar tu aire.

Ésta extraña ciudad, invoca un extraño sudor.
Son las lágrimas de las almas solitarias sin dolor.

Nos hundimos en las bebidas extrañas de algún bar,
el alcohol se apodera de nuestro cuerpo
y nuestras manos se pierden.
Tu pelo se enrieda entre mis dedos...
conjugación perfecta.

Y es el final, es hora de partir a casa,
acostados entre la seda de alguna araña,
nuestros cuerpos se hacen uno,
invocando esta vez, un poco de amor.

Al despertar, al ver el sol entrar a mi mazmorra,
he de decirte adiós, nos volveremos a ver,
cuando los vientos dejen de soplar,
en ésta extraña ciudad.