Ese hierro ardiente que apoyas en mi piel,Deja marcado en una herida eterna lo que soy.
Que llevo hasta dónde no vaya, que vaya a dónde voy.
Y vive acá, siguiendo mis huellas, sin banquinas donde caer.
Nadie, por más visible que sea, puede ver este símbolo,
Lo que marca y manifiesta lo que siempre fui, soy,
Y seguiré siendo.
No busco quién me pueda curar, debo aceptar ser así,
Tener la marca y que todos puedan ver lo que soy.
No dejarme ser, y menos, que alguien sea yo.
Mi símbolo soy yo, una oscura y fría realidad.
Una herida ardiente quedó grabada en mi piel,
Y así con todos que me ven que saben cómo ser.
Sigo buscando más verdades, hasta el día que no lo pueda hacer,
Sigo buscando por qué he de existir en un mundo tan así,
Tan cruel en el que vos, él, ella y yo, no sabemos dormir.
No sabemos soñar, nadie nunca nos va a enseñar.
Pero este escudo que me simboliza, sabe lo que es soñar,
Porque yo si se soñar, yo si se por lo que he de luchar.
Yo siempre saltando entre estas rocas que me amoldan,
Me quieren hacer sólido e inmóvil… para ser más fácil de manejar,
Pero sigo soñando y sigo luchando, por los que no lo pueden hacer,
Aquellos que no tienen manos ni pies, aquellos que no piensan.
Aquellos sueños que se ahogaron en un inmenso mar de penas,
De llantos, de lágrimas que dejaron cuando la libertad se hundió en el mismo mar.
Por eso no me callo, ni aunque me digan que corre peligro mi vida,
No me callo, porque tengo mi derecho a soñar y a comentar con los demás,
Aquello que nos podría liberar de esta carga emocional,
De esta mochila cargada de ladrillos… de esta maldita esencia.
Esta ciencia que no nos deja ni respirar, así vivo… ¿así quiero vivir?