15 de febrero de 2008

Ayer


Ayer, creo acordarme bien, fue un día dónde por mi sangre corrían los más caros sabores del amor, dónde el vino era rojo, y se confundía con la misma sangre, que llenaba las venas de la más intensa felicidad.

Ayer fue cuando vi que en ella podía encontrar las gotas que rebalsaran mi corazón, y descubrí que quería bañarme con su sudor y tener impregnado en mí su calor.

Oh!! He de vivir junto a ti, junto a tu sombra, a la que no le confío ni mi sol, ni menos mi otra sombra que siempre está detrás de ti, será que el camino sin curvas no sirve, sin aventura dónde estas tu. ¿Dónde estas tú?

Esas aves sobrevolando tu cuerpo, buscando dónde anidar sus inicios, dónde dar de comer su luz, mi casa no abre las ventanas a tus sombras, no confía ni en mi sombra, cierra la puerta ni bien paso. La misma sombra, el mismo cuerpo, esa eres tú.

¿Ves lo que quiero ver? Todo pasa por no aprender a entender lo que me pasa, quedarte con tus dudas muy dentro de ti, sufragando… naufragando… en un mar extenso, un mar de vida que vive a orillas del más profundo océano.

Tu cuerpo está ahí, cuasi perfecto, mirando el horizonte, dónde tal vez, esté mi sombra buscándote, esperándote… viviéndote.

Ayer fue cuando te vi, con tus pelos remolineando por culpa del viento, no te dejaban ver lo que había en mí, no te dejaban ver más allá de mí.

Pero hoy, hoy que es hoy y espero que mañana no, siento dudas al pensar en el ayer, vivir en el pasado no creo que funcione esta vez, ni experiencia ni vivencia, no creo poder soportar el recuerdo de tan hermoso momento.