No olvides de quien te tendió una mano,
su nombre, su rostro, su piel, su sueño.
Que todos, mañana, tal vez vuelvan a verse,
en las calles de una ciudad gris, lejos de aquí.
Se cruzan los aires, día a día más veloces,
y él se detiene a estrecharte su confianza.
El casco en la cabeza, preparado para la pelea,
se detiene, airea su corazón, y retoma el vuelo.
