23 de abril de 2012

De Lealtad y de Piedras



Se va ocultando la lealtad, se van desmoronando los sueños. El paso del hombre, que dejó marcado en las piedras sus huellas milenarias. Retrocedió, nunca maduraron las palabras. Salvajes, los pensamientos. Las ficciones tiradas en la basura. Cuentos que nunca sabremos si existieron. Sueños, de lealtad y de piedras. Ella es su prefijo, ella está en cada uno de sus silencios. Su piedra, más brillante que nunca, no encuentra un lugar donde reposar. Nadie la desea atesorar. 

Su destino es el silencio, la soledad, donde nadie lo quiera aguantar. Allí, descansará él, se mecerá en su ambición, en su deseo, quizás prohibido, no reconocido, vencido. Su amor es la esperanza, la reencarnación, allí donde siempre anheló estar.    

Pero no ve, su corazón no puede explicar, que aquella princesa que ama se le va de las manos tan suave e ingeniosamente. Ignora sus origen, aborigen. Y cuando duerme, ya es tarde para despertar. Cae profundo en la seda de una araña asfixiante.