18 de abril de 2012

La muerte y el contagio


Que excentricidad la muerte. Tan de la nada surge, de un momento a otro, no logramos alcanzar el entendimiento. Nos llama la atención, cuándo no. El visto egoísta de la situación, cuando rogamos que el ser se quede a nuestro lado, sin pensar en su eterna felicidad (en el lugar que cada una de las creencias tenga).

El dejo triste en cada uno de los rostros de las almas no cercanas, cargadas de llanto ajeno. Es normal, es habitual que cada uno se cargue de la energía que lo rodea, y es en estas situaciones que la energía es mala y, quizás, hasta dañina. Hay que tener cuidado donde uno se posa, hay que ser fuerte de cuerpo y espíritu en estas situaciones, más si aún somos acompañantes. 

El humor, siempre proviene desde el mismo lugar y se dirige al mismo destino. Siempre igual, nunca cambia, son los momentos indicados en el lugar menos indicado. O el lugar indicado, el momento no indicado. Según concepción del humor y del estado de ánimo. No olvidar, también de la relación para con el ser que se fue hacia el otro lugar.