Esta agua clara de hoy que no debes beber,
completa, hasta rebalsar, el vaso del sumergimiento.
Un nuevo amanecer destella en mi mente nuevas ideas,
el poder de nuestro Dios se aproxima, y le temes.
No eres por hoy el centro de atención en este ring de boxeo,
tu vida es más que un cuadrilátero con fronteras de cuerda.
Nuestro suelo se hunde cada vez más, en una funda del infierno,
pero aquí estamos, buscando cómo volver a la superficie.
He pensado tanto en esto que ya me he olvidado,
y al sentir que algún vago recuerdo regresa,
deseo simplemente morir.
Es mi forma de sentir, de mi alma cada vez más oscura,
de todo lo que he sido en mi vida que vendrá,
aquí será donde todo cobre sentido de una vez.
Solo hoy, por hoy, me permito morir aquí.
La infección de la venganza, que aquí junto a mí,
decide rendirse lentamente bajo tus pies.
Y tu mirada, que hace brillar a las rocas,
que son golpeadas por las olas del mar.
Como amar a alguien que nunca conoceré,
es tan irreal lo que siento por ti, por mí…
siempre es lo mismo en mi mundo, en esta tristeza,
que se hunde hasta lo más profundo del naufragio.
El zarpazo final me atrae como la gravedad,
con fuerza, no me deja despegar, y sigo así…
al igual que ti, que piensas que solo eres ti,
y los próximos años que no sé cómo serán…
Un golpe más, sentir, caer, contar y morir…
