Hoy esta noche me asechan tantas miradas,
Tanta oscuridad y si me pueden ver.
Aquellos ojos que no me volverán a observar,
Me obligan a estallar y encender mi ímpetu.
La vehemencia de la austeridad, me asecha.
Esta es mi conciencia que sabe de traicionar,
Tantas otras oportunidades más han de servir,
Para tener tanto odio sobre la fundición inmaterial.
Y es tan extraño el rigor de nuestra mente deseosa,
La pasión y cada cual de sus enemigos, asesinos.
Aún abierto el canal, sus ojos observándome,
Tan discretos, tan cómplices de los asesinos.
Cada día, luego de tantas noches, es lo mismo,
El agua que apaga el fuego sediento luego de estallar.
Las manos aún quemadas, esperan por el nuevo respiro,
Y tus manos, dime, ¿acaso me están gustando?
Tanta oscuridad y si me pueden ver.
Aquellos ojos que no me volverán a observar,
Me obligan a estallar y encender mi ímpetu.
La vehemencia de la austeridad, me asecha.
Esta es mi conciencia que sabe de traicionar,
Tantas otras oportunidades más han de servir,
Para tener tanto odio sobre la fundición inmaterial.
Y es tan extraño el rigor de nuestra mente deseosa,
La pasión y cada cual de sus enemigos, asesinos.
Aún abierto el canal, sus ojos observándome,
Tan discretos, tan cómplices de los asesinos.
Cada día, luego de tantas noches, es lo mismo,
El agua que apaga el fuego sediento luego de estallar.
Las manos aún quemadas, esperan por el nuevo respiro,
Y tus manos, dime, ¿acaso me están gustando?
