Ellas son cristales que te hacen derrumbar,
lo que prefieres, lo que tú eliges,
todo aquello que buscas.
Eso que decides, se derrumba bajo tus pies.
¿Valdrá la pena arriesgar tanto animal,
para descubrir que la selva no es para mí?
Cada día es una nueva ley demencial,
y gira torno a mí todo aquello que hago.
Ya preparado para la confusión,
me entrego a esta escena,
hecha a medida toda esta desgracia.
Jamás se ha inventado semejante maquinaria de tortura.
Fue solo ella quien enloqueció a todos los creadores,
de maquinas de retroceso, de empeoramiento social.
Ya tengo los brazos cansados, este instinto,
es tanto lo que he hecho por ella y no lo ha siquiera notado.
Ya tengo el corazón en pedazos, y sigo…
sin que ella me diga una sola y sincera verdad.
