15 de febrero de 2010

Néctar de la incomunicación



Siempre se supo que la esencia de la sociedad era la comunicación entre seres, a través del lenguaje y de las señas, pero más que nada el lenguaje, debido a que tenemos la posibilidad de hablar y de expresarnos con un idioma, sea cual fuese.

De a poco, en la modernidad, esto se va perdiendo, se va perdiendo la posibilidad de compartir con amigos un diálogo sobre algún tema interesante, algún tema que pueda desarrollar un pensamiento culto. La posibilidad de encontrar en un discurso íntimo algo que pueda mejorar la forma de llevar a cabo nuestra vida, o que simplemente cambie la forma de ver las cosas.

Incluso, esto va profanando las actitudes que tomamos frente al prójimo, ni hablar del poco respecto que se le vuelve a tener a la mujer, considerándosela ahora como un simple objeto.

La juventud está mal, esto está así desde hace tiempo, pero en vez de mejorar y de buscar un cambio, no, se va hundiendo todo esto cada vez un poco más. De más, está la inconciencia que un joven puede adquirir al consumir alguna sustancia, para no ir tan lejos, simplemente el alcohol en exceso nos convierte en animales, y no voy a hablar sobre accidentes de tránsito, sino de las actitudes que toma un hombre (hablo desde el punto de ese género por simple obviedad).

La incomunicación, las palabras ya no están, ya nadie piensa en ellas, total es mejor escuchar y seguir el rito de una música vacía, que nomás insita a seguir tratando como un objeto a las mujeres.

Alcohol, noche, música vacía de contenido, incomunicación… parte de lo que hoy nos está hundiendo. Y yo, por eso, opto por apartarme de tal cosa y buscar refugio en donde las palabras ayuden a reflotar la comunicación. Quizás mucha gente piense como yo, y mucha otra diga que estoy loco y que me estoy perdiendo gran parte de la vida, pero… ¿es vida eso? Creo que la vida, o la experiencia, se adquiere por otro lado, por la comunicación, por la sincera amistad, aquella verdadera, en la que se comparten cosas, más allá de momentos compartidos, vivencias, ideales, pensamientos, etc.

Así estamos, así estoy… quizás un poco mal por ver que todo está mal, o porque yo pude cambiar mi forma de pensar y de disfrutar las situaciones de la vida y los otros no, o quizás soy solo yo el único que quiere entender la vida de esta forma… quizás, como dice aquél poeta… “estar solo por loco, o loco por solo”.

Y así estamos… y así seguiremos… espero que no sea por mucho más tiempo. Yo, por mi parte, dejaré mi apoyo a esta idea.