Recuerdo, de pequeño, cuando mi padreme dijo que iba a ser un héroe.
Y yo escapaba con mi fantasía, de no ser uno más,
de ser alguien especial, en otro cuerpo, en otro lugar.
Temía a mis intoxicados amigos, que vivían sin ilusión,
que estaban como dormidos frente a mí.
Y los días pasaban, yo sin mi capa, dormía... en un rincón.
Los días pasaban, yo seguía así, sin nada por ganar.
Hoy me enfrento a mi nueva edad, que descubro... nada más.
Solo me defiendo de las amenazas de la tormenta que está al llegar.
Y nosotros seguimos operando desde la torre de control,
y miramos a mi pasado burlándonos de su tonta esperanza.







