29 de enero de 2009

Poesía rebelde y temeraria


Amanecer en una ciudad, llena de smog,
Llena de odio y temor a ser sorprendido.
Miedo a la sorpresa, miedo a caminar.

Ciudad del miedo, tendría que llamarse.

Esta poesía, invita a reflexionar,
Esta poesía, rebelde y temeraria,
Te atrae, te acorrala y te invita a soñar.

Quién pudiera imaginar, que unas simples líneas,
Podrían mover los hilos y hacer caer al poder.
Vos no crees en mí, yo no creo en vos,
Al final nunca creemos en nadie,
Ni en nosotros mismos.

Así, esta vida acabará sin sueños cumplidos,
Entre acertijos que jamás descifraremos.
Entre cuentos y poesías, los rebeldes mueren,
Dejando sus palabras impregnadas de idealismos,
Revolucionarios, asesinos y ardientes.


Las palabras, cuando las olvidamos,
Son porque las hablamos.
Cuando las palabras son escritas,
Quedan en la historia, en el recuerdo,
De algún perdido que cae en un libro,
O en algún rincón lleno de papeles olvidados.
Al leerlos, vemos cómo piensan los demás,
Pero no cómo piensa su idea, sino, como piensa,
Como piensa su corazón.