29 de enero de 2009

Ensueño


Sentado al borde del andén,
a la espera de un tren que nunca llegará,
Me siento a soñar, a imaginar,
cómo sería el mundo sin guerras y en paz.

A la deriva de éste andén,
Veo algunos tristes soñadores que no saben llegar.
No saben encontrar este mundo de ensueño,
Que yo hoy sé imaginar.

Mi corazón sangrando esta noche,
¿Quieres aprender a soñar? Dame la mano.
Nena, eres la que quiere sentir mi vil existir,
Durmiendo en esta estación, y el tren nunca llegará.

Pero en mis sueños, esta terminal me invita a seguir,
Me cuenta de las veces que la carga aquí bajó.
Se sienta a mi lado, el sueño y me habla al oído,
La felicidad de las familias que sentían el silbido.
Un silbido más esperado que el del viento,
Avisaba la llegada de unión, esperanza y progreso.

Pero esa unión, esa esperanza y el progreso,
Se han quedado en el olvido, junto a aquél niño,
Que circuló, por última vez, en la cabina del conductor,
Teniendo en sus manos el control, de la locomotora de los sueños.

En este mundo de ensueño, quiero venir a vivir,
Ya tengo mi hogar, no me quiero marchar.
Los cimientos los construí durmiendo, en mis sueños.
En este mundo de ensueño, que bien me hace ser feliz,
Al menos en los sueños, señor, solo en los sueños.