30 de enero de 2009

Palabras

Las palabras son mis gritos cuando estoy en silencio,
Las palabras se escriben en mi piel
y se quedan inmortalizadas.

Las palabras, formando oraciones,
queriendo hacerte entender,

Lo que canta mi corazón cada noche cuando duermo.

Las huellas, de estas palabras, marcan un trayecto divino,
Ocultando el demonio de mis pesadillas, ocultándolo.
Ya nadie escucha mis voces, solo leen mis palabras,
Y cómo saberlo, si ni siquiera yo me atrevo a mirar.

Estas palabras que iluminan mis días,
Sonríen a la luz de la luna, bajo las estrellas,
Refugiándose en un calmo río,
Yendo con el favor de las aguas.

Las palabras, las escribo, no sirven para nada,
Solo quedan vivas en un papel, y no se pueden borrar.
Ni quemando todos los libros, las palabras,
Quedan guardadas en la memoria.

Navegando en este mar de palabras,
Que forman una triste poesía.
Navegando entre tus huesos,
Buscando refugio al dolor.

Cada palabra tuya, tan vacía, tan enferma.
Tan inconsciente, tan efímera.
Nuestras palabras se entrelazan,
Y forman un cuento nunca contado.



Corazón de piedra

Las partidas son, esos dolores dulces,
Eso, siempre y cuando, sea que volverá.
Dentro de esta jaula, no quieres salir,
Tú la creaste, tus miedos la crearon.

Y cuando este cuento acabe, verás una vez más,
Que por tanto esperar, las cosas se van.
Nunca me quisiste escuchar, ahora me tocó partir,
Y dejarte ser, ser lo que quieras ser, solo sé.

Como una piedra al borde de un río,
Te dejas tocar por todo, y te quedas quieto.
Nada te mueve, ni si quiera tu corazón.

Cuando tienes algo entre tus manos no lo sabes apreciar,
Cuando piensas que se va a caer, lo agarras más fuerte.
Cuando se va, y te deja, lo extrañas, te largas a llorar.
Cuando ya no lo tienes, te das cuenta cuánto lo amabas.

Tu corazón de piedra ya no puede llorar,
Al borde del abismo, su exterior bien húmedo.
Por dentro, cerca del sol, emana calor.
Tu corazón de piedra, ya no es lo que era.

Se alejó de sus amigos, se alejó de su familia,
Tu corazón ya no te pertenece,
Se fue en busca de una verdad.
Te dejó tirado, al borde de este abismo.

29 de enero de 2009

Poesía rebelde y temeraria


Amanecer en una ciudad, llena de smog,
Llena de odio y temor a ser sorprendido.
Miedo a la sorpresa, miedo a caminar.

Ciudad del miedo, tendría que llamarse.

Esta poesía, invita a reflexionar,
Esta poesía, rebelde y temeraria,
Te atrae, te acorrala y te invita a soñar.

Quién pudiera imaginar, que unas simples líneas,
Podrían mover los hilos y hacer caer al poder.
Vos no crees en mí, yo no creo en vos,
Al final nunca creemos en nadie,
Ni en nosotros mismos.

Así, esta vida acabará sin sueños cumplidos,
Entre acertijos que jamás descifraremos.
Entre cuentos y poesías, los rebeldes mueren,
Dejando sus palabras impregnadas de idealismos,
Revolucionarios, asesinos y ardientes.


Las palabras, cuando las olvidamos,
Son porque las hablamos.
Cuando las palabras son escritas,
Quedan en la historia, en el recuerdo,
De algún perdido que cae en un libro,
O en algún rincón lleno de papeles olvidados.
Al leerlos, vemos cómo piensan los demás,
Pero no cómo piensa su idea, sino, como piensa,
Como piensa su corazón.

Ensueño


Sentado al borde del andén,
a la espera de un tren que nunca llegará,
Me siento a soñar, a imaginar,
cómo sería el mundo sin guerras y en paz.

A la deriva de éste andén,
Veo algunos tristes soñadores que no saben llegar.
No saben encontrar este mundo de ensueño,
Que yo hoy sé imaginar.

Mi corazón sangrando esta noche,
¿Quieres aprender a soñar? Dame la mano.
Nena, eres la que quiere sentir mi vil existir,
Durmiendo en esta estación, y el tren nunca llegará.

Pero en mis sueños, esta terminal me invita a seguir,
Me cuenta de las veces que la carga aquí bajó.
Se sienta a mi lado, el sueño y me habla al oído,
La felicidad de las familias que sentían el silbido.
Un silbido más esperado que el del viento,
Avisaba la llegada de unión, esperanza y progreso.

Pero esa unión, esa esperanza y el progreso,
Se han quedado en el olvido, junto a aquél niño,
Que circuló, por última vez, en la cabina del conductor,
Teniendo en sus manos el control, de la locomotora de los sueños.

En este mundo de ensueño, quiero venir a vivir,
Ya tengo mi hogar, no me quiero marchar.
Los cimientos los construí durmiendo, en mis sueños.
En este mundo de ensueño, que bien me hace ser feliz,
Al menos en los sueños, señor, solo en los sueños.

28 de enero de 2009

Perteneciendo a tus sueños



Hoy, al despertar, observé tus ojos frente a mí.
Jadeante tu sonrisa se apoderó de mí ser.
Queriendo ser nuevamente un extraño en mi mundo,
Queriendo devorar toda mi piel y quedarme desnudo.

Mientras mis nervios traicionan mi querer,
Tú te acercas a mi boca y respiras junto a mí.
Esta noche fue la que hemos compartido el amor,
Fue la noche que nunca olvidaré.

La mariposa una vez más se quiso escapar,
Volando hacia el más allá, enredada entre los árboles,
Buscando el cielo, el color azul, el sol de tus ojos.
Necesito descansar.

Y ahora que duermes, sé que estoy ahí presente,
En tus sueños, pertenezco una vez más a ellos.
Veo tus ojos y tu mirada es tan inalcanzable,
Estás hundida en el más profundo y placentero sueño.

Nos revolcamos una vez más entre las sedas,
Las arañas nos permitieron gozar una vez más.
Las aves y los santos augurios del goce.
Los esclavos corruptos y la santa imaginación.
Necesito descansar.

8 de enero de 2009

Elegir



Ya no me importa dónde naciste,
Solo sé lo que sientes por mí.
Entonces yo siento y sé…
Que por mí, nadie actuará.

El ciego que me ve entre los colores,
Un mudo que me habla de los dioses.
Y el sordo, que me escucha llorar en la oscuridad.
Todos me hablan, yo solo quiero escuchar mi corazón.

Cavar mi propia tumba,
Me hace esto feliz.
A vos no, a mí si.
Me siento bien así.
Cosechando lo que he sembrado en mi vida.