
Es hora de elegir, de sentarse y pensar.
Como el monito que se subió al arbolito,
Se acercó al más arriba y la rama empezó a ceder,
Llegó a tocar el piso con sus pies y de repente,
Sin escalas, se fue volando como nunca lo imaginó.
Se acercó al más arriba y la rama empezó a ceder,
Llegó a tocar el piso con sus pies y de repente,
Sin escalas, se fue volando como nunca lo imaginó.
Y es el momento que hay que decidir,
Dejar al corazón elegir, ir a dónde quiera él.
Las nubes, lentas sin viento que van hacia el oeste,
En busca de una verdad, en busca de lluvia.
Otra vez el monito metió la mano en la lata,
Se equivocó una vez más, no supo pensar.
Al ver otro arbolito no se quiso acercar,
Era otra vez la misma vieja historia, no se acercó.
De los errores se aprende y se mata,
Y si ya no puede ir peor, queda una nueva chance.
El viento sopla, acercó a esas nubes,
Y la vela de este bote se empieza a inflar.
Vencido, el monito sin miedo transita el camino,
Buscando nuevas alturas, nuevos arbolitos a los que subir.
Y ya no puede ir peor, por eso el monito hace el último esfuerzo,
Luego de tantos suspiros y fracasos, el monito sigue su viaje.
Dejar al corazón elegir, ir a dónde quiera él.
Las nubes, lentas sin viento que van hacia el oeste,
En busca de una verdad, en busca de lluvia.
Otra vez el monito metió la mano en la lata,
Se equivocó una vez más, no supo pensar.
Al ver otro arbolito no se quiso acercar,
Era otra vez la misma vieja historia, no se acercó.
De los errores se aprende y se mata,
Y si ya no puede ir peor, queda una nueva chance.
El viento sopla, acercó a esas nubes,
Y la vela de este bote se empieza a inflar.
Vencido, el monito sin miedo transita el camino,
Buscando nuevas alturas, nuevos arbolitos a los que subir.
Y ya no puede ir peor, por eso el monito hace el último esfuerzo,
Luego de tantos suspiros y fracasos, el monito sigue su viaje.