
En estas condiciones de tristeza,
no es fácil hablar de desamores.
Pero cuando una oportunidad se presenta,
hay que pegar el pasaje y salir de viaje.
Lo que pasa entre el fuego más ardiente,
y tú que estas a espaldas de lo incandescente,
pasan los objetos que te pueden decir la verdad,
pero solo puedes ver las sombras que ellas producen.
no es fácil hablar de desamores.
Pero cuando una oportunidad se presenta,
hay que pegar el pasaje y salir de viaje.
Lo que pasa entre el fuego más ardiente,
y tú que estas a espaldas de lo incandescente,
pasan los objetos que te pueden decir la verdad,
pero solo puedes ver las sombras que ellas producen.
La alegoría de las cavernas, como bien dijo el pensador.
Y es ese dolor, el que perece en vez de nacer,
del mismo modo, de un momento a otro, se va.
Se ve que no supiste entender, que las lágrimas,
al final, después de todo, se secan, y eso…
Que el tiempo no es un doctor.
Y es ese dolor, el que perece en vez de nacer,
del mismo modo, de un momento a otro, se va.
Se ve que no supiste entender, que las lágrimas,
al final, después de todo, se secan, y eso…
Que el tiempo no es un doctor.
Mañana no estaré curado, ni pasado ni nunca,
dejas una huella aquí, en el medio de mi corazón,
pero el viaje es hoy, y no creo que haya pasaje de vuelta.
La vida continúa de un día a otro, y vos me lo enseñaste.
Pero cometí el error de esperarte, tantas veces, ¿para qué?
Cuando sea mayor te recordaré,
Cuando sea mayor te recordaré,
como el ángel que alguna vez,
me supo entretener en los juegos de los niños,
en la rayuela y en la vida diaria frente a las penas.
me supo entretener en los juegos de los niños,
en la rayuela y en la vida diaria frente a las penas.
Te recordaré como siempre quisiste que lo hiciera.
Ahora, que el tiempo ya nos marcó,
y nunca nos volvimos a cruzar,
sé que si me das un poco de tu tiempo,
puedo darte nuevas explicaciones más certeras.