14 de octubre de 2008

Cuestionar

Las cenizas de los pecados hacen la salvación, y lo que queda de mí te lo concedo por el resto de tus días a ti, parecido como hizo algún día ese benevolente asesino que quisiste. Pero las cenizas se esparcieron con los fuertes vientos, y aún quedan guardadas en mi corazón algunas que no pudiste ver.

He perdido demasiada atención en ti y solo te quería observar, lentamente como es la vida de un pobre que nada tiene que perder, que sin pensar, genera las revueltas que pueden derrocar hasta el más fuerte poder.

Encadenado, viendo las sombras de una falsa realidad, que los que pudieron salir te quisieron enseñar y no los dejaste, prefieres quedarte en tu ignorancia y ser feliz así con tan poco, y no ver y cuestionar la verdad absoluta.