Como un cielo cubierto de magia,Se empieza a nublar,
Y las aves, tan solitarias,
Se echan a volar.
Las tumbas del desprecio quedaron vacías,
Ahora están los restos abandonados en la vereda,
Viejas y quebradas, veredas oxidadas sin amor.
Y es que ya no queda más nada,
La lucha ha llegado a su fin.
Queda todavía una nublosa luz,
Que parpadea en el horizonte
Y me invita a seguir.
Siempre queda algo por lo que pelear,
Otra posibilidad, otra decisión.
De eso se trata esta vida.
Que parpadea en el horizonte
Y me invita a seguir.
Siempre queda algo por lo que pelear,
Otra posibilidad, otra decisión.
De eso se trata esta vida.
Luchar para conseguir lo que tanto anhelamos.
Pelear y no olvidar lo que pudimos conseguir.
Pelear y no olvidar lo que pudimos conseguir.