8 de septiembre de 2008

El Problema


La solución del problema es el problema,
Y esta es mi religión,
Que no tiene dios ni oración.
Lo que queda en este mundo devastado,
Es lo que me queda por darte.

Pero caes en mis pies y las charlas olvidadas,
De los consejos que nunca se acaban.
Y es todo tan breve y nos vamos abandonando.
No queda nada en este mundo devastado,
Solo nosotros y lo que nos damos.

La tierra soñada hoy está cada vez más lejos,
Los mares que se secan y los hielos desaparecidos.
Barcos ahogados en los profundos océanos,
Los peces, ya se fueron, te dejaron.

¿Qué nos queda por hacer? Si solo hay más problemas,
La solución cualquiera no te da tregua.
Entre las nubes, las venas revientan,
Y bañan en sangre el cielo nublado.

Y al leer esta carta, mis ojos se inundaron,
Una vez más, decías así…
“Querido he de dejarte, no quiero seguir así,
Pero entiéndeme que la vida así no es para mí.
No quiero que mis problemas te abarquen,
Y que tus soluciones engendren más problemas.
No soy para ti y es lo que decidí para mí.”

Decidí, por eso mismo, cuál era el camino,
La estrella que siempre me guía hoy se apagó.
Quedé solo en el medio del bosque,
Asustado por los ruidos de los animales salvajes.

Pero al leer más abajo, noté que no eras tú la firmante,
Era ella, la que abrió los caminos de estos dramas,
De ciencia ficción en la vida real, de todos los días.
Me abandonaste y ahora no sé dónde estás.
No te puedo encontrar para decirte la verdad,
Fue culpa mía al final que te hayas ido,
Ya no puedo controlar este mal.
Dónde estás? Querida… dónde estás?