18 de abril de 2008

Palais de la Pax

Acariciado por suaves brisas,
Del aire más acogedor,
Me siento en las ramas de un árbol a fumar.
Oyendo el canto de exóticas aves,
Viendo niños jugar.
Entre los árboles de aquél lugar,
Se muestra el palacio de la paz.

Entre cantos y llantos veo el cielo,
Alumbrado por el incandescente sol.
Y el aire se vuelve más puro,
Respiro y me lleno de libertad.

Olvido las guerras y las pestes,
Dejo atrás el hambre y la codicia.
Abandono para siempre la falsa fortuna,
Y me siento a contemplar la paz.