Eras un niño que dejo de llorar y comenzó a rugir,
Porque tu voz supo juntar miles de voces para vivir.
Nuestra vida escupe tus verdades transmitidas a la sociedad,
Apreciándolas y respetándolas, teniéndolas como propias.
Lograste una vez que pudiese ver la beldad en lo simple.
Traspasaste fronteras y las distancias se acercaron,
Juntando así a nuevos hermanos que rugen junto a nosotros.
Mi emoción me empuja a olvidarme de los fracasos,
A pelear por lo nuestro, en nuestra reunión humanista.
Me guiaste por un camino, siguiendo esa estrella que nunca se fue,
Que nunca dejo de iluminar la ruta por la que suelo viajar.
Por eso y porque cada día te amo más, sos lo verde de la esperanza,
Mezclado con lo rojo de la pasión escrita en mi corazón.
Marcaste con una daga tu sentido en mi salvación,
Y pudiste desenfrenarme a las ataduras del sistema.
Me diste ese empujón que me invitó a buscar mi verdad,
Y así acariciar todo este mundo que a mi lado está.
Por que cada día pienso en sentirte a mi lado, como un dios,
Como un ángel que me cuida y me tiene a su par, buscándome.
Eres mi salvación, y si, sos mi solución, sos mi idea, sos mi razón.
A veces algunos no te entienden o tal vez no te quieren entender,
Pero es tu alma la que motiva la belleza de lo irreal, de mi submundo.
Y es esta bestia que ruge en mi, como tu aliento sediento de rock,
De vida, semilla perdida en la tierra de esta alfombra sin sol, sin lluvia.
Tus pétalos que se abren cada mañana me dejan ver el néctar del rosedal,
Haciéndome anti alérgico a la escupida del negro ácido que hay en mi.
Solo te puedo decir gracias, porque sos la razón de mi existir,
Porque no hay otra cosa en el mundo que sea mejor que vos.
Porque tus palabras a veces son mas que mil imágenes.
Porque sos único y juro por dios que moriría por vos.
