Ya hace casi 30 años fue la última vez que se intentó recuperar la soberanía de las Islas por medio de la fuerza, padeciendo la vergüenza y dejando todo el manos de asesinos y desalmados que gobernaban, en ese entonces, a la Argentina.
Hoy, 30 años después de aquella masacre, nos encontramos con un Gobierno que apuesta a la diplomacia y al uso de la razón.
Cero intención de aplicar mecanismos y estrategias militares. La forma hoy es otra.
El mundo es consciente de la situación que se vive en la zona del Atlántico Sur. Se sabe de los recursos naturales que se disponen ahí y muchos quieren formar parte de la intención.
Gran Bretaña: Actual soberano de las Islas Malvinas, no piensa en lo absoluto entregar la soberanía, bajo ningún punto de vista. Desea aprovechar y explotar los recursos allí presentes, principalmente el petroleo.
Argentina: Por una cuestión cultural y, también económica, piensa en las Islas por los recursos que dispone y además por lo que representa para gran parte de la sociedad. Levanta el estandarte del diálogo para intentar recuperar la soberanía de forma correcta y diplomática.
Chile: A pesar de ser un hermano latinoamericano, algunos funcionarios de dicho país se refieren a las Islas Malvinas como "Las Falklands". Todos saben de la posición que tomó en el conflicto bélico de los '80. No debemos rompernos la cabeza pensando en qué posición tomarán en estos días.
China: Sociedad que se acercó a la Argentina por cuestiones comerciales, presenta una amenaza para con el gobierno Británico en caso de que se desate un conflicto armado, ya que se han mostrado a favor de la restitución de la soberanía a la Argentina, pensando en un futuro no muy lejano y en el petróleo que, en no más de 10 años, duplicará, según estudios económicos, su valor.
El resto de América Latina: Todos se encuentran del lado de la diplomacia y de los intereses Argentinos.
El Gobierno británico sabe que esta diplomacia, en cualquier momento, se puede convertir en amenazas de conflicto armado, situación que ningún ciudadano desea. Puede suceder. Esperemos que no. Gran Bretaña se encuentra acorralado en caso que suceda lo peor, debido a los que apoyan las intenciones del gobierno argentino.
Es una cuestión para pensar. Es el momento de dialogar y de entregar lo que a cada uno corresponde. Dialogar, antes de que sea tarde.
